29 sept 2010

CARTA DE UN NIÑO A SU MADRE Y A SU PADRE

  • No me grites.Te respeto menos cuando lo haces. Y me enseñas a gritar a mí también y yo no quiero hacerlo.

  • Si hago algo malo, no me recrimines por qué lo hice, explícame por qué no debo hacerlo. A veces, ni yo mismo lo sé.

  • No digas mentiras delante de mí, ni me pidas que las diga por ti (aunque sea para sacarte de un apuro). Haces que pierda la fe en lo que dices y me siento mal.

  • Cuando te equivoques en algo, admítelo. Mejorará mi opinión de ti y me enseñarás a admitir también mis errores.

  • No me compares con nadie, especialmente con mis hermanos/as. Si me haces parecer mejor que los demás, alguien va a sufrir (y si me haces parecer peor, seré yo quién sufra).

  • Déjame valerme por mí mismo/a. Si tú lo haces todo por mí, yo no podré aprender.

  • No me des siempre órdenes. Si en vez de ordenarme hacer algo, me lo pidieras, lo haría más rápido y más agusto.

  • No cambies de opinión tan a menudo sobre lo que debo hacer. Decide y mantén esa posición. Cumple las promesas, buenas o malas. Si me prometes un premio, dámelo, pero también si es un castigo.

  • Trata de comprenderme y ayudarme. Cuando te cuente un problema no me digas: "eso no tiene importancia..." porque para mí sí la tiene.

  • No me digas que haga algo que tú no haces. Yo aprenderé y haré siempre lo que tú hagas, aunque no me lo digas. Pero nunca haré lo que tú digas y no hagas.

  • No me des todo lo que te pido. A veces, sólo pido para ver cuánto puedo recibir.

  • Quiéreme y dímelo. A mí me gusta oírtelo decir, aunque tú no creas necesario decírmelo.



1 comentario:

Lola dijo...

Una carta muy interesante para hacernos reflexionar. Somos ejemplo para nuestros/as alumnos/as e hijos/as en todo lo que hacemos y decimos.